¿Creían que los gamberretes de mal vivir eran patrimonio, casi exclusivo, de la segunda mitad del siglo XX? ¿Qué aparecieron con las motos, la chupa de cuero y la velocidad endiablada? ¿Qué esa extravagante manera de engominarse a lo “gallito” el pelo sólo lo hacen ahora los niñatos “chunda-chunda” que se pasean en chándal apretao y arillo en la oreja?Nada más lejos de la realidad, Y para muestra, un botón.
De finales del XIX, aquí tienen inmortalizado un representante de la ociosa e improductiva juventud de la sociedad londinense - la que bebía absenta y se eternizaba en
burdeles y antros de perdición- por poner un ejemplo…






