















Retrofuturismo. O como en el pasado se imaginaba el futuro.
Para mi que las pinceladas más enternecedoras en ese campo las dió la época victoriana, con sus trenes enigmáticos cruzando las ciudades en raíles aéreos, y damas y caballeros, apenas retocados en indumentaria, subiendo y bajando de coches alados con carrocerías llenas de volutas y filigranas…casas de cristal con androides mayordomos que nos sacarían el polvo sin rechistar , costuras invisibles en monos herméticos-papel de plata, flash Gordon y sus capas radioactivas, se perfilarían más tarde como colorido muestrario kitsch…toda una retahíla de posibilidades más o menos seductoras se proyectaban en el escenario por venir, calculando el mayor festín para el siglo XX. Un siglo que tenía que ser necesariamente flamante y en las antípodas de lo banal…un armatoste recién sacado de la caja de los siglos, completamente a estrenar, sin sombra de pasado…
Personalmente estaba convencida a los diez años de que, cruzada la frontera del 2000, nos alimentaríamos con píldoras sabor a pollo, vestiríamos casi astronáuticamente y monocolor, con la tiesura que proporcionaría el charol blanco -preferentemente- y con botas plata , fijo…
Pero entonces apareció Blade Runner y lo desbarató todo…el futuro, lo más probable es que fuera sucio, pegajoso y una cutre amalgama de jirones y superposiciones por trajes…coches que volarían, si, pero también una constante lluvia negra que ampararía el caos en todos sus significados…jaque mate a la asepsia de laboratorio por siempre jamás…
Me parece que a partir de ahí nadie se atrevió a confiar en propuestas estilizadas y homogéneas…ya no…
Pero rescatemos ideales que jamás se cumplieron y ahora nos sonrojan deliciosamente:



Vamos WODeHOUSE, levántate y baila conmigo: