martes, octubre 28, 2008

El dejó de mirarla.

Ahora ella

era café frío.


(Ella era Sylvia Platt)



6 comentarios:

a-escena dijo...

Atormentada, inteligente y bella mujer. Me pregunto hasta qué punto debe cortársele el camino a alguien para tener el valor de acabar con su vida. Es tremendo.

Ñoco Le Bolo dijo...

Y rompió la campana de cristal en la que se ocultaba...

Una lástima...
pero uno es dueño de si mismo.
Su única posesión...
a veces.

Saludos

Ex Traño dijo...

nadie escoger nacer, ni cuando ni donde.....

asi que la libertad te otorga la posibilidad de saber el final....

no es facil, hay que ser muy valiente, normalmente los cobardes nos aferramos a la vida con uñas y dientes....

saludos

el nombre... dijo...

Vuelvo, de a poco, a visitar a mis compañeros de este mundo mágico.
Acá estoy.

Una historia enigmática, versiones encontradas...
Ella se llevó el misterio de su propia muerte, más allá de las versiones.

Quizá, sólo quizá, se pueda morir por amor.

Un beso, Nancy

Lunarroja dijo...

¿Amor?
Interesante reflexión.

Lo bueno es poder ser dueños de nuestro propio destino.
Así sea.

besos eternos.

Inés Toledo dijo...

Soy bertical.
Pero quisiera ser horizontal.

Hoy me siento un poquito como ella.