
ANA S.
Pasamos juntas y separadas todo el E.G.B. Compartimos clase, eso si, pero no grupúsculo interno de esos “amistad-amistad”; Digamos que fuimos simplemente compañeras de clase…afinidades más íntimas las compartíamos cada una con otras niñas, aunque a veces coincidíamos a temporadas en las que erámos, curiosamente, inseparables…ya saben, los “sub-conjuntos” que a veces se interseccionan como en los simpáticos diagramas de Ben…
Pasamos juntas y separadas todo el E.G.B. Compartimos clase, eso si, pero no grupúsculo interno de esos “amistad-amistad”; Digamos que fuimos simplemente compañeras de clase…afinidades más íntimas las compartíamos cada una con otras niñas, aunque a veces coincidíamos a temporadas en las que erámos, curiosamente, inseparables…ya saben, los “sub-conjuntos” que a veces se interseccionan como en los simpáticos diagramas de Ben…
Acabada la enseñanza básica, cada una tiró por su lado, y real y personalmente nunca más supe de ella...aunque me llegaron inquietantes "soplos" de que andaba metida en drogas bastante duras, pero a saber si era cierto dada la terrible fama de "outsider" que se iba labrando día a día. sin embargo, y no se porqué, últimamente me vienen muy a menudo un trazo rápido de su rostro y la evocación de su particular olor; Creo que de nadie asocié, ni asocio, tanto una imagen a un aroma particular. Y es que Ana olía a madera, a almendra y jabón de ropa, todo ensamblado y extrañamente igual día tras día…Ana era ese olor azul a camisa recién planchada y una niña con cara de ardilla sonrosada, pecosa clara, trenzas castañas medio deshechas y muchas ganas de distinguirse con rebeldía de las demás. Contaba para eso el apoyo y asesoramiento incondicional de su madre, una enfermera-progre-feminista a la que en muchísimas ocasiones habíamos visto, ojipláticas, cruzar rapidísimo el patio para ir a poner "los puntos sobre las ies" a alguna monjita respecto al comportamiento de su hija, según ella, siempre natural y espontáneo; como hacer enmudecer a la tutora en clase de religión al soltar que para nada la católica era la religión verdadera, que Jesús había sido hippie o que su madre se había separado, fumaba porros y qué, que qué pasaba, eh? además su padre tocaba la guitarra los domingos en misa, y oficiaba la misma un cura que vestía "normal", camisa a cuadros y pantalón de pana..
Si todas llevábamos la bata a cuadritos rosi-blanca bien abrochada, ella la llevaba abierta sobre un eterno peto tejano; que todas, más o menos llevábamos zapato “niña bien” o “merceditas”? pues ella llevaba zuecos de madera negros –clonc,clonc, se oía en clase- y calcetines de rallas en colores casi fluorescentes…y si en misa todas, aplicadas, juntábamos las manos como unas piadosas vírgenes de postal, ella cubría su rostro con las palmas abiertas y cuchicheaba que así era como rezaban los auténticos cristianos, lo otro era cursilería franquista…
Era evidente que Ana no hacía más que reproducir provocativamente las consignas modernas de su ámbito familiar, pero a la vez conseguía un montón de adeptas que la seguíamos como corderitos en la hora del patio y la escuchábamos embobadas hablarnos de otros mundos, que curiosamente, flotaban a nuestro lado, pero a los que de momento no teníamos acceso, y del que ella era enviada especial, nuestra “llave” corpórea.
Era evidente que Ana no hacía más que reproducir provocativamente las consignas modernas de su ámbito familiar, pero a la vez conseguía un montón de adeptas que la seguíamos como corderitos en la hora del patio y la escuchábamos embobadas hablarnos de otros mundos, que curiosamente, flotaban a nuestro lado, pero a los que de momento no teníamos acceso, y del que ella era enviada especial, nuestra “llave” corpórea.
Le cedíamos el primer turno en cualquier juego, algún bollycao o medio bocata si se había olvidado la merienda -nunca, nunca se quedaría sin comer- y ella a cambio, una vez, trajo un casete con la canción que habría de volvernos locas completamente:
ROCKOLLECTION "Laurent Voulzy"
ROCKOLLECTION "Laurent Voulzy"

