
Ahora todo lo que huela a adultez está proscrito de la imagen social estéticamente correcta. Tener más de 30 años está mal visto, ser joven es un valor en sí -no una etapa más- que se expande como púrpura brillante sobre cualquiera que se preste y desee estar en la cresta de ola…así vemos a acudir para pedir hora al plástico hasta a la cajera del super y vestir de quinceañera/o con cincuenta a más de un presentador y al profe de gimnasia...
Hasta en el cine de terror se coló esta tendencia y los vampiros crepusculares de cine gastan ahora acné, y bigotillo de frenillo no, porque son muy dados ya al rasurado precoz. Pero fíjense que en el 83 aún se podía tener una edad, ser prota de una pelí de este género y no mover a la risa; Tony Scott convirtió a Catherine Deneuve, Susan Sarandon y David Bowie en tres draculinos muy fashion y no pereció en el intento…

En plena moda new wave, The Hunger –o EL ANSIA- relata una historia triangular de unos vampiros urbanitas altamente sofisticados, donde los colmillos no aparecen y los protagonistas se visten en París -stilettos y gafas mariposa 50's, hombreras y faldas tubo para una ultra-bella Caterine/Miriam- y resultan tan serios y góticamente refinados que hasta coleccionan obras de arte arqueológicas (teniendo en cuenta la edad de Catherine, pues...) . Con todo ello y mucho más, se sumerge al espectador en una orgía visual de flous sedosos y atmósferas empolvadas cuando el escenario es una mansión de techos altísimos con reflejos de lámparas araña, estatuas y un soberbio piano , ya que la pareja formada por Deneuve y Bowie dan clases de música particulares (entonces, Shubert y delibes de fondo), pero a la vez nos pasea por tremebundos clubs nocturnos, donde hasta Peter Murphy de BAUHAUS nos interpreta “Bela lugosi is dead ”; las cacerías nocturnas suelen efectuarse en esos reductos y la seducción los alimenta…

Pero a pesar de tanta belleza formal, subyace el retrato de la desolación, de la melancolía trágica por la imposibilidad de devenir inmortal...eso ensombrece el gozo de los elegidos por la si eterna Miriam, y nos explica el sufrimiento de ésta por su incapacidad de mantener un amante para siempre, por la esclavitud servil de su naturaleza depredadora, por la soledad que si la acompaña eternamente como estigma en su periplo através de los siglos, o por verse abocada, sin remedio, al mero compromiso fantasmal…
El ansia magnetiza como pocas películas .
Me parece además un conveniente contrapunto a esa oleada de vampiros imberbes. Será la edad, será…














