domingo, junio 22, 2008


Hay verdades ciegas pero luminosas como la de los niños, puñado de canicas que se poseen sin más, que no se piensan ni rastrean, aparecen y ya está, uno ni las cultiva, crecen espontáneas, bajo el sol de lo evidente, ramificando certezas con las que se apuntalan suaves nuestras alegrías. A lo que aspirar cuando se desechan tanta parafernalia adulta que sirve de tan poco para ser feliz.
Realmente.

Esas verdades no son como puños sino como flores, y se miran con ojos sin domesticar, o en su defecto, pasados por el filtro de la soledad buscada, la que se lleva como un pañuelo doblado tan cerca del corazón…





12 comentarios:

Blanca dijo...

Me encantó tu reflexión de hoy... HAcía mucho que no me pasaba a visitarte, así que sigo leyendo un rato más.
Un abrazo.

Carmen dijo...

Lástima perder tantas emociones en el camino que nos lleva a ser adultos, por eso hay quien aconseja desaprender. Eso quiero ahora, desaprender corchetes que no nos dejan disfrutar como niños de nuestra vida de mayores. Besitosss.

El futuro bloguero dijo...

Precioso lo de verdades como flores.

Como floripondios grandes, como la passiflora, la flor de la pasión, una flor bien grande, como tu talento por otra parte, querida NANCI

Mad Hatter dijo...

Impresionantes tus verdades o certezas que crecen como flores silvestres, espontánea e inocentemente, como niños, como amores inesperados. Has logrado conmoverme, Nanci, una vez más.

Inés Toledo dijo...

¿Tú crees?
Yo soy más feliz ahora que de niña.
De algo me sirve la parafernalia adulta.
Besos.
Y flores, siempre.

carrascus dijo...

Pues yo iba a decir algo parecido a lo que veo que ya ha dicho Carmen... así que me callo, que ella lo ha hecho mejor.

Nuestros ojos siempre son niños.

el nombre... dijo...

Esas tiernas verdades infantiles, que nos forjan personalmente, que sosteníamos con una certeza mayúscula...
Que florecían, para arrancar sonrisas... Ojalá queden algunas en nuestros corazones.
Los niños son unos lógicos increíbles... y al crecer, perdemos tanto en el camino...

Besotes, a esa niña que habita en Nancy...

a-escena dijo...

Me pregunto si llegar a ser adulto es volver a ser parte del niño que fuimos.
Nanci, es precioso. Besos.

Lunarroja dijo...

Ya se sabe, Nanci. Los niños y los borrachos. Siempre dicen las verdades.

Por eso cuando el otro día un amigo algo subido de alcohol me dijo cosas que no me gustó escuchar, no tuve más remedio que creerle.

Muchos besos de verdad.

xnem dijo...

Uf! Hoy le quedó que parece un poema de Toro.

Al niño que hay en mi interior que ninguno lo toque! Bueno que le ponga bien el flequillo y que le pellizque la mejilla como mucho.

La de los loros, genial!

Adúlter dijo...

Hay fotos que piden una historia. Esta de los loros es una de esas...¿por qué no la escribes? :)

Raquel dijo...

Sólo la libertad, sin parafernalias, pero eso es tan difícil de poseer. La soledad buscada... lástima que casi nunca se encuentre.
¡Qué gustazo volver por aquí, Nanci!